¿Cuál es la mejor silla de oficina para la espalda?

silla de oficina para la espalda

Teniendo en cuenta todo el tipo que pasamos sentados en la oficina, es imprescindible compra una buena silla de oficina para la espalda

Mantener una postura inadecuada por no usar una silla de calidad puede provocar problemas más allá de un simple dolor; incluso, podría derivar en una patología crónica.

¿Todavía no sabes cuál es la mejor silla de oficina para la espalda? Aquí te damos algunos consejos que te ayudarán a tomar la decisión.

¿En qué debemos basarnos para elegir la mejor silla de oficina para la espalda?

Criterios a considerar:

1. Ergonomía

Una silla ergonómica habla de una silla que se adapta a tu cuerpo, no solo para ofrecerte comodidad, sino que también te garantizará que tus articulaciones están en buenas manos.

Por ejemplo, permite que los ángulos de la caderas, tobillos y rodillas están situados a 90º. De lo contrario, estaremos hablando de una silla con una altura demasiado elevada o demasiado baja. 

Apostando por una buena ergonomía se reduce las posibilidades de que el trabajador pueda experimentar algún tipo de secuela utilizando la silla.

2. Tiempo de uso

Este criterio no siempre se tiene en cuenta al elegir una silla de oficina para la espalda, pero es más importante de lo que parece.

Muchos fabricantes homologan sus sillas en base al tiempo que las va a utilizar la personas que se va a sentar. Por ejemplo, existen algunas sillas que, aunque parezcan muy cómodas y resistentes, tan solo están diseñadas para que se utilicen 4 horas. Estas no nos interesan; es crucial que busques aquellas que estén pensadas para usarse las 8 horas convencionales.

Importante: aunque tengas la mejor silla de oficina para la espalda, es crucial que cada 2 horas te levantes y hagas algún tipo de estiramiento (con ejercicios para el cuello, espalda, brazos o piernas). Así conseguirás que se mueva la sangre y evitarás cualquier tipo de estancamiento que pueda pasarte factura en el futuro.

3. Respaldo

Tener un buen respaldo reduce la carga que se experimenta en la zona de la espalda, además de ser un recurso muy práctico para evitar el encorvamiento.

Lo interesante sería que el respaldo de la silla tuviese una anchura comprendida entre los 30-50 cm aproximadamente.

En cuanto a la presión máxima en la escalada, el valor que no se recomienda sobrepasar es el de 40 KPa.

Muchas sillas complementan el respaldo con un cojín lumbar. Este accesorio es muy práctico para prevenir hernias discales y conseguir que los discos vertebrales tengan el descanso que se merecen. Son muy prácticos para aquellas personas que tengan hiperlodosis y no recomendados para quienes tengan rectificación de columna.

4. Movimiento del asiento

Este criterio se te puede pasar por alto, pero también es crucial para encontrar la mejor silla de oficina para la espalda.

El desplazamiento del asiento debería llevarse a cabo en horizontal para que la base se pueda adaptar al respaldo, como a la posición de las rodillas.

Los expertos recomiendan decantarse por un asiento terminado en cascada (son aquellos que tienen una curva hacia abajo, en la zona de las rodillas). Estos evitarán que el asiento te pueda atrapar en la zona de detrás de las rodillas.

Si no tienes problemas de presupuesto, no estaría de más echar un vistazo a un asiento que tuviese algún sistema de confort para aliviar la presión al estar tanto tiempo sentados. Por ejemplo, algunos disponen de láminas flexibles o asientos oscilantes.

5. Brazos

Los brazos deben ser regulables. La función del reposabrazos es conseguir que las extremidades puedan descansar y así apoyarnos para hacer el cambio de postura en cuanto lo necesitemos. También resultan muy prácticos para darnos el apoyo que necesitamos a la hora de levantarnos.

Como mínimo, los brazos deberían darnos la opción de poder regularlos en altura.

Teniendo en cuenta que va a sostener gran parte de tu peso, debemos echar un vistazo al material en el que se han confeccionado. Los más recomendados por su calidad es el aluminio o el polipropileno.

6. Regulación en altura

Esto no suele ser un problema, ya que a día de hoy es muy complicado encontrar una silla de oficina para la espalda que no tenga regulación en altura.

Esta regulación nos permite mantener la posición correcta en el puesto de trabajo.

7. Pies y ruedas

Por un lado, la base debe ser estable, con un mínimo de 5 pies (las de 4 pies son más baratas, pero poco estables). La constitución debe ser sólida para evitar que se incline hacia a cualquier lado.

Debe tener ruedas y estas haber sido diseñadas para evitar el desplazamiento involuntario de la silla. Las podemos encontrar en formato estándar, huecas con sistema de auto-freno, antiestáticas, etc.

Si tienes en cuenta estos criterios, podrás elegir la mejor silla de oficina para la espalda.

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